lunes, 6 de septiembre de 2010

El "humor" político de Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein y el “Humor Político”


Comienzo con este artículo de Alejandro Borensztein, hijo del recordado Tato Bores, porque circuló en correos de texto por Internet y me llegó varias veces.

Alejandro Borensztein escribió para el diario Clarín una columna de pretendido “humor”, político. En ella se puede apreciar lo bajo a que pueden llegar los discursos de los columnistas de los medios oligopólicos. En lugar de defender a la víctima despojada de su patrimonio con amenazas y de torturas, atacan a su hermano.

Alejandro Borensztein el día 29 de octubre de 2010 publicó en Clarín un artículo titulado: “No tan a la derecha, Jefe”. No aclara quién es el “Jefe”. Parece que el que escribe es un partidario de ese Jefe, pero Inmediatamente intenta plantarlo. Escribe: “otra semana así, y yo lo abandono.” La pretendida sátira alude al ex presidente Néstor Kirchner. Pero se nota que el que escribe es opositor al gobierno, en un diario opositor y jaqueado, no un partidario como pretende.

Inmediatamente comienza a enumerar los temas que preocupan al multimedios Clarín: la caducidad de la licencia de Fibertel, donde Borensztein supone que el gobierno perdió un millón de votos. Luego lo que más le duele a Clarín, el informe sobre Papel Prensa. Continúa con una aseveración acerca de Osvaldo Papaleo, diciendo que era “uno de los alfiles de López Rega”.

La columna continúa con despropósitos de esta naturaleza que me parecen lamentables en el arquitecto, hijo de Tato Bores.

Pero… ¿Cuál es el objetivo de esta diatriba? Evidentemente, los dueños de Clarín y sus escribas están preocupados por los temas que abordó Borensztein: Fibertel y Papel Prensa. Pero el ataque es artero. En lugar de poner el acento en la probable adquisición de la fábrica de papel mediante la extorción primero y la tortura después, se dedica a acusar a Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia Papaleo. Lidia Papaleo fue la verdadera víctima de la extorción y la tortura, ejercida por un régimen que mató a una parte importante de la juventud argentina en la década del 70 del siglo pasado.

Alejandro Borensztein se olvida.